29 nov 2013

El Cardiocéfalo


Y allí estaban los dos, consumiendo litros y litros de café. Todo inicio porque uno de ellos estuvo en desacuerdo con la conducta del otro y la confianza que da una larga amistad, propició que ambos iniciaran una plática.

-¿Es este el mundo en el que quieres vivir? No. Es el mundo en el que naciste y el hecho de vivir en él es una conducta pasiva. El hecho de querer cambiarlo es una conducta activa, es una verdadera decisión.

-¿Qué  tiene que ver el querer cambiar el mundo con nosotros? No estamos discutiendo eso y lo sabes muy bien. Tu conducta es irreal.

-Las personas poco pueden hablar de la realidad sin sentir tristeza o soledad, sin sentir un deseo inquietante de liberación de esa realidad.

-¿¡Que!? ¡Regresa al tema! No estamos discutiendo embarradas filosóficas.

-Lo sé. Estamos discutiendo un deseo y tu desacuerdo en el.

-¿¡Como!?

-Guarda silencio y déjame hablar. ¿Es este el mundo en el que deseas vivir? ¿Es esta la realidad que quieres que sujete tus pies al suelo? No simpatizas con mis emociones. No estás entendiendo la libertad que siento. Una libertad que me permite ver otra realidad, ajena a los horarios y monedas de este mundo.

-Eso se oye muy bueno para ser verdad…

-¡Escucha! ¿Por qué has de abrir la boca cuando tienes los sentidos? Úsalos y vive a través de ellos. Enfócalos como yo lo hago y comprenderás. Deja de pelearte con tus emociones, deja de reprimirlas y libérate… ¡enamórate!

-Amigo… solo es una mujer.

-¿Qué solo es una mujer? ¿¡Que más puedes necesitar!? ¿¡Que hay más hermoso y más liberador que el hecho de amar sin medida!? ¡Es por ellas que el mundo cambia! ¡Es por ellas que realidades hay por montones! ¡Es por ellas que se siente, que se emociona y que se vive! Es por ellas por lo que mis pies no han tocado suelo desde que las conocí. ¡Enamórate! Acepta el reto y arriésgate… lánzate al ruedo y cuando salgas de él, ya sea con ganas de gritar de alegría o sollozar con tristeza… sentirás como tu corazón ruge dentro de ti y te pedirá más, más y más.

-¿Gritar de alegría o sollozar con tristeza? No entiendo porque aventar esa moneda al aire cuando la puedes tener firme y segura en tu mano.

-Si. Firme y segura en el suelo, donde el mundo no es suficiente para vivir, donde te estorban los presentes y al alzar la vista, algo la bloquea, donde no se ve más allá. En cambio yo, que vuelo libre y loco de amor, me expando a mis anchas y observo el precioso futuro en el horizonte, veo una realidad muy ajena a la tuya, esperanza y motivaciones, solo observo inicios y deseo los finales.

-Nunca cambiarás. Vives una fantasía y, cuando la realidad se encargue de jalarte al suelo, el golpe será muy doloroso.

-No temo a lo que ya he superado.

-Sigues teniendo el corazón en el cráneo.


-Si. Soy el cardiocefalo.

16 nov 2013

Asha 3: The Faun, the Elf and the Hustler



- ¿Qué haces? – pregunto aysel.

- ¿Qué te parece que hago? – contesto olian, el fauno. Mientras que hacia lo que todas los días hacia, prepararse para rondar el bosque en busca de presas para alimentarse él y a su esposa. Aysel la dríade.

Aysel soltó un bufido, y se encamino al sillón. Se acomodo perezosamente en el y se dispuso a dormir. Estaba harta de su esposo y sus malas maneras. Decía que iba a cazar, pero realmente nunca llegaba con una presa digna de ella.

El Fauno salió de la casa, y como siempre no volvería hasta entrada la noche. Aysel entonces dormitaba, hasta que un toquido en la puerta la despertó.

- ¿Quién es? – pregunto bostezando.

Nadie contesto. Pesadamente se arrastro hasta la puerta. Ahí estaba el. El Elfo que se acostaba con Zahara durante las noches, y que a ella la atendía durante el día.

- Pensé que no llegarías. ¿quieres algo de tomar? Tengo hidromiel.

Sin esperar respuesta le sirvió un trago, y sin muchos preámbulos a los pocos minutos ya se encontraban encamados.

Cuando los besos y las caricias terminaron, cuando la pasión se extinguió, el elfo hablo.

- Aysel, tengo que hacer algo… - Sin previo aviso, y sin el menor atisbo de piedad, saco un cuchillo que había colocado previamente junto a la cama y la apuñalo. Como cualquier cuchillo mágico este absorbió toda la sangre de Aysel, quien poco a poco se iba extinguiendo. “¿porque?” era la pregunta que el elfo veía en sus ojos.

- Es para Zahara. Esta fabricando una posición capaz de destruir a todos los mundos, pero necesita sangre mágica. Y como no le daré la mía, tu eres el perfecto sacrificio. Disfruta de tu muerte lenta Dríade. ¿Sabes? No creo que si quiera tu esposo te vaya a extrañar.

15 nov 2013

Zapatitos


Zapatitos… inicia sus gestitos…

-Otra vez apareces en el escenario… ¿por qué haces tus tonterías? ¿Es la risa de los demás, suficiente en verdad, para mantenerte de pie cuando quisieras estar de rodillas? Sabes lo que eres… aunque lo niegues.

Zapatitos… mueve los deditos…

-Eres un hipócrita… ¿cómo otorgas alegría que no tienes? Tú mueres por dentro, vives por fuera. Hay una rabia que desea salir e intentas sofocarla con los aplausos pero tú mismo has alimentado esa desesperación.

Zapatitos… marca los ritmitos…

-Una sonrisa se contagia, sea sincera ó sea falsa, más aún en la muchedumbre. Los utilizas para sentirte bien pero apenas logras conciliar el sueño por la noches. Quieres creer que serás contagiado de regreso.

Zapatitos… sonríe a ancianitos…

-No te alegra la alegría ajena pero sigues haciéndolo. Y, como sabes bien que el dolor está afuera del escenario esperándote, alargas tu actuación. El show debe continuar y también ha de terminarse.

Zapatitos… mira los niñitos…

-Obsérvate nuevamente ahí… con toda la atención sobre tu actuar. Aplausos dirigidos al payaso, no a la persona. Tu maquillaje es aclamado en todo el mundo y sin él no consigues asiento en ningún restaurante.

Zapatitos… cierra los ojitos…

-Ah claro… olvidas. Dejas atrás la miseria de la memoria pero por mucho que te concentres en tu acto, no olvidarás… tus pies, tus manos, tu cuerpo… desfallecieron. Y ahora nada es suficiente para llenar ese vacío.

Zapatitos… muestra los dientitos…

-Ahora te es más sencillo vivir una vida ajena que vivir tu propia vida. No llenaste los zapatos viejos y ahora usas zapatos extra grandes. No llenaste los pantalones viejos y ahora, usas solo pantalones holgados.

Zapatitos… se da golpecitos…

-Todo sale sobrando en esta nueva vida que te has formado porque todo va dirigido a espacios vacios dentro de ti y lo sabes.

Zapatitos… toma unos alcoholitos…

-¿Hace cuanto que no puedes dormir bien? Ya son excesivas las lágrimas con las que tu almohada amanece mojada todos los días… porqué sabes que no tienes el valor necesario. Deberías mirar hacia lo más alto esperando verlo de frente algún día…

Zapatitos… rompe los espejitos…

-…pero tus ojos se mantienen observando el suelo. Y los niños sonríen y gritan que Zapatitos está triste... está triste porque no encuentra su soga para colgarse.

Zapatitos… inhala los polvitos…

-Y en tu última actuación no contuviste tus emociones y una lágrima corrió por tu mejilla… y el público ovacionó tu talento artístico y dijo que nadie actúa la tristeza como tú lo haces. Pero no actuabas, vieron tu ser.


Zapatitos… se cortó los bracitos…

13 nov 2013

Asha 2: el sazón de la vida

...si ocurre en este mundo... no puede ser cosa de otro mundo, ¿o si? A lo que me refiero es que no tiene nada de malo si ambos lo queremos. Ellos se dejan hacer... yo les hago; Ellos lo piden... yo se los doy; y todo funciona como maquinaría bien aceitada.

Es el pequeño toque que se necesita. Un pequeño empujón y la gravedad hace el resto...

...ese fue un mal ejemplo. Pero insisto... yo lo deseo... y el de cada ocasión lo desea. Yo nunca los he forzado a nada, hablo claro. Sangre, corazón, sangre. Dolor y excitación... ¿te gusta esa mezcla? Eres mio entonces.

No sé como empecé a hacer estas cosas. No sé porqué nunca me dieron miedo. Tal vez fue un accidente en alguna ocasión... un tropiezo, una cortada, no lo sé. Más, al ver el rojo escarlata escurriéndose por la piel, contrastante, brillante... y es así con cada uno. Los veo, tendidos en la cama, excitados como roble... indefensos, boca arriba como perritos cediéndome todo. Iniciativa, imaginación, creatividad, su ansiedad... su temor es mi droga, su dolor es mi placer.

El otro día tomé una navaja, me monté encima de uno, le hice una incisión a todo lo largo de su arma y cuando empezó a sangrar vi el dolor en sus ojos, entonces me lo introduje como posesa, viendo nuestros fluidos mezclarse y salir, sintiendo en mis entrañas como aquello le era increíblemente doloroso... y entonces me pidió más y yo me vine.

Más... quiero más. Y en mi cama ya espera el siguiente. Este... me ha de dar más. Sea en cantidad o sea en calidad pero tendré más.