Ha
estado vigilando toda la noche sin siquiera parpadear.
Un
sonido a sus espaldas le hace entornar sus orejas y su olfato le dice que no
hay problema alguno. Su turno ha terminado y su reemplazo ha llegado. Se
levanta de su posición y se voltea. Ambos, centinela y reemplazo, asienten con
la cabeza e intercambian lugares. Ahora puede descansar pues ha cumplido con su
obligación.
Sin
prisa alguna, se interna en el bosque hacia donde le espera comida recién
cazada. Tal vez sean conejos… o podría ser un ciervo. Siempre ha preferido a
estos últimos. Su carne es más tierna.
Llega
donde los demás se encuentran. Los encuentra estirando las patas, señal de que
apenas se están levantando. La noche anterior no hubo ninguna novedad y por
ello, todos pudieron dormir tranquilos.
Entonces
uno de los miembros se le acercó. Era el alfa, el líder. Le felicitó por su
buen trabajo y su voluntad. Era la primera vez que hacía las funciones de
guardia nocturno y esa felicitación le retribuye un poco de honor ante sus
compañeros y ante los espíritus.
Agradece
la felicitación inclinando la cabeza y el alfa le otorga permiso para
alimentarse y descansar. Hay ciervo para desayunar… no podría ser más perfecto.
Con
gusto, encaja los colmillos en su comida y desgarra la carne para devorarla.
Poco tiempo antes, cuando aún era un humano cualquiera, hubiera tenido que
cocer la carne para ingerirla, ahora se puede dar el gusto de saborearla al
natural, como su instinto se lo pide.
Algunos
miembros del grupo pasan por enfrente y el, detiene su alimentación para
saludarles con respeto. El es el miembro más nuevo de todos y por ello, debe
ganarse el respeto de sus superiores, debe ir escalando posiciones poco a poco.
Cuando
se ha alimentado como es debido, se dirige a la cueva del grupo y se echa en el
suelo. Ahora podrá descansar.
Algunas
horas después despierta. El sueño fue reconfortante y se siente revitalizado.
Estira todo el cuerpo y mueve la cola con alegría y repentinamente… un olor
conocido llega a su nariz. Eso era sangre. Algo ha pasado así que sale de la
cueva con rapidez y lo observa.
Uno
de los ancianos, en la forma de batalla, es ayudado a caminar por sus
compañeros. En su pecho se extiende una cortada de lado a lado que derrama
cantidades ingentes de líquido vital. Aquella herida fue hecha por medios
místicos o su capacidad regenerativa ya la habría sanado.
¡Pero
regresó! ¡Había elegido esa misión porque era una misión suicida y aún así…
había salido victorioso! La gloría que recibiría por esa acción sería colosal y
nadie podría dudar que también aumentaría sus dotes de sabiduría pues no solo
se requiere una resistencia y fuerza superiores para salir de Erebus, también
se necesita mucha creatividad e imaginación.
La
sorpresa es increíble en toda la manada. Algunas noches atrás se había
celebrado un consejo para conmemorar su decisión. La Letanía así lo marca y el
anciano la había respetado. No permitirás que tu pueblo te atienda en la
enfermedad y el mismo, consciente de que sus años en el mundo físico eran
escasos, decidió aceptar la misión suicida. Una despedida que sería recordada
durante siglos… un retorno que se celebrará durante milenios.
Los
Theurge de la manada acuden en tropel a ayudarle, desean sanar las heridas pero
es inútil. Ningún don podrá con aquella herida.
Mientras
tanto, decenas de caminantes silenciosos empiezan a llegar al lugar. La noticia
se había esparcido. ¡Un hombre lobo en solitario logró derrotar al
Come-Tormentas! Tal vez la tercera o cuarta perdición más poderosa del Wyrm.
Lo
llevan a la cueva y el joven, paralizado por la escena, apenas puede hacerse a
un lado y observar los ojos de aquel anciano al pasar.
Durante
la tarde, mientras el anciano reposa en la cueva y sus últimos minutos pasan
lentamente, la manada es visitada por decenas de extranjeros. Cientos de
Theurges llegan en puentes lunares uno tras otro a tratar de curar a la leyenda
y repentinamente, un contingente de Asia acude al lugar y en él, llegan Rokeas, Contemplaestrellas, Ananasis, y decenas de Feras más. La noticia es tan
importante que ha trascendido a la nación Garou y todo aquel ser vivo que lucha
contra el Wyrm cada día, siente el compromiso de honrar esa victoria.
La
noche de acerca y será celebrado un Consejo especial. Los puentes lunares
aparecen y los más grandes jerarcas de cada tribu Garou aparecen en la escena
seguidos de decenas de guardaespaldas.
La
primera vez que el Come-Tormentas fue vencido, le había costado a la nación
Garou una tribu entera. Que Selene haya guiado hacia la paz de Gaia a los
Croatanos. Hoy, un solo Garou había logrado vencerlo a la mitad de Erebus.
El
consejo está por celebrarse y más de diez mil Garous están reunidos en espera
de la leyenda que nunca aparece… ha muerto.
La
noticia provoca un aullido comunal que se eleva hacia el cielo provocando
escalofríos a más de diez kilómetros de distancia. Selene empieza a ocultarse
tras las nubes pues la sangre de aquel anciano la teñirá por completo esa noche
y nadie deberá ver sus lágrimas.
