15 jun 2015

Asha 4: The sacrifice

Una lagrima de hielo y sangre recorría su rostro, y moría en el suelo. Recordaba el rostro de esa maldita criatura que le había arrebatado la vida a su hija. Su rostro burlón mientras estrangulaba a la pequeña. ¡¡Maldita sea¡¡ Como la miraba a los ojos.

. . .



Flores azules del olvido, sangre mágica, veneno de serpiente de los lagos negros, una pizca de azúcar (la venganza debe de ser dulce), y el ingrediente principal: néctar del fruto de la inocencia. Y el pastel en que será servido como engaño estará listo. Una receta infalible para la venganza, el dulce postre de la perdición. Quien beba esa poción será consumido poco a poco por el deseo de posesión, querrá tener todo lo que a su alrededor vea, insaciable, irreversible. Hasta que la desesperación los lleve a la locura, y de la locura a la muerte.

Prepararía la poción, buscaría a la criatura y tomaría su venganza. Una vez que esta hubiera perdido la razón, la desollaría viva. Lentamente la torturaría y se burlaría de ella. Vengaría la muerte de su hija, con sangre, dolor, y con toda la rabia que desde entonces cargaba.

El plan estaba hecho, solo faltaba empezar la cacería. Tenía que ser cuidadosa, precisa.

El día llego, y sigilosa salió de su casa. Se movió entre los árboles, esquivo a las creaturas del día. Flores azules era la primera meta. Pero ellas solo crecían en donde el sol las pudiera cortejar. Tenía que ir, mas allá de la frontera del bosque, acercarse peligrosamente al velo de la muerte.

. . .


Zahara estaba sentada en una rama de árbol un poco mas alta que cualquier criatura, de ese modo nadie la veía, y ella podía observarlo todo. Veía en aquel momento a una ninfa escabullirse de día. No entendía para que, pero lo sospechaba. Los mejores ingredientes para pociones se consiguen a las horas en las que el sol amenaza con su claridad.

Ella lo sabía, ella creaba las mejores pociones, tenía los mejores ingredientes. Pero jamás había tenido que ir a conseguir uno solo ella. Para eso lo tenía a él, a su Elfo. Recordar las caricias de él en su piel le erizaba los vellos del brazo. Hacía mucho tiempo ya que eran amantes.

Todo había surgido de la necesidad de él:

Él tenía una hija, que había enfermado de "virtud", carecía por completo del instinto del pecado, y le gustaba jugar entre los velos etéreos de los mundos alternos, llevando mensajes de paz a las criaturas.   Esta peligrosa enfermedad tenia cura, pero era muy difícil, y por supuesto, costosa.

¿Como curar la virtud? Se preguntara el lector.

Pues bien, la solución radica en una poción ancestral que requiere de 7 sacrificios: arrebatar un sueño a un duende, un ayuno de 7 días, el tesoro familiar más preciado, arrancarle cabello a una ninfa, un diente fauno, sacarle un corazón a cualquier ser vivo, y desde luego, pagar una buena cantidad de oro. 

El no podía pagar todo los sacrificios, no tenía oro, no tenía el valor de arrancar corazones. Pero debía salvar a su hija, así que hizo un trato con el hada, el seria su fiel sirviente si ella le ayudaba con los sacrificios. Ella accedió, sabiendo de ante mano que el perdería todo. El sueño se lo arrebato a un duende perezoso que no hacía otra cosa que no fuese quejarse, no fue difícil, jamás se levantaba del sitio en el que estaba, por lo que tuvo tiempo de tomar el sueño en una botella. El ayuno fue un poco mas difícil, pero cada que veía el rostro de su hija se convencía de que así debía de ser, no podía dejar que la enfermedad avanzara, ella podría convertirse en un ser de luz...

El tesoro familiar fue fácil de localizar, difícil de destruir, era una antigua medalla de piedra de luna, que solo puede ser destruida por luz solar. Pero finalmente este sacrificio se cumplió. El cabello de la ninfa lo consiguió seduciendo a una con una poción, era arriesgado, pero estaba desesperado. El diente de fauno fue difícil, son demasiado orgullos, Pero finalmente encontró a uno que se lo dio a cambio de algunas gotas de su sangre. Pero del oro se encargo el hada, y del corazón, los 2.

El hada le dio un agua de dormir en vida que había preparado, cuando él estuvo inconsciente tomo un cuchillo y le arranco el corazón. Y en su lugar, para no matarlo, metió una piedra de jade. La piedra del pecado la llamaban, era la esencia original del bosque, la magia prístina que le daba poder a su sangre. Ahora así era él, todo sentimiento bueno se había extinguido de él. Había logrado curar a su hija. Pero ya no sentía nada por ella. Estaba atado a Zahara, y no podría escapar nunca de ella. La obedecería fielmente, hasta el final.


21 mar 2014

Jugo de Manzana


   Ese día Zeus llegó con un semblante muy oscuro. El día anterior había habido una reunión de dioses y parecía que no había resultado nada bueno de la misma. Con cierta aprensión, Era se le acercó…

   -Amor mío Jesucr... que diga, Zeus… ¿Qué te ha sucedido?

   -Estoy harto del idiota de Abraxas. ¿Quién diantres se creé?

   -Pues él es el dios de dioses. Así lo han colocado los humanos, así es entonces.

   -Me importa un carajo… siempre está haciendo sus peticiones sin sentido. Ahora quiere que todos los dioses griegos elijamos una fruta para identificarnos con ella. ¿A qué te suena esa idiotez?

   -Tal vez desea que los humanos nos puedan identificar con mayor facilidad.

   -¡YO SOY DIOS!

   -No, ese es Jehova o Jave o sepa cómo le llamen, tiene tantos nombres como su antagonista el Lucifer… ¿esconderá algo?

   -No me hables de ese pervertido, NI YO hubiera sido capaz de embarazar a mi propia madre de mí mismo.

   -Ya tranquilo amor, mira… Efesto te hizo unos rayos último modelo mientras no estabas… ¿Qué te parece si los lanzas a la Tierra? Eso siempre te hace ponerte de buen humor.

   -¿Rayos? Preguntó Zeus mirando de reojo.

   -Si, último modelo. ¡Creo que estos tienen más electricidad que los anteriores!

   -Está bien, pásamelos y de una buena vez llama a todos los críos.

   -Claro.

   Era se retiró y regresó después de un rato con una bolsa llena de rayos resplandecientes y chispeantes. Hermes fue enviado a avisarles a todos los dioses de la reunión.

   Un tiempo después de que la Tierra sufriera una tormenta eléctrica, todos los dioses griegos estaban bien acomodados en la cima del monte Olimpo, esperando a que Zeus hablara.

   -Abraxas ha dado una orden...

   Los reclamos no se hicieron esperar y truenos, chispas, mutaciones, monstruos y demás llovieron por todos lados.

   -¡Calma, calma! Gritó Zeus y el cielo sobre Atenas se ennegreció.

   -¡¿Por qué hemos de hacerle caso?! Gritó Poseidón tan fuerte que su grito derribó ocho barcos en una bahía del mundo terrenal.

   -¡Siempre está pidiendo idioteces! Agregó Hades y las torturas en el Hades, valga la redundancia, se intensificaron y la corriente de los muertos aceleró.

   -¡Cállense hermanos! Sentenció Zeus con fuerza golpeando la mesa tras la cual estaba y en la Tierra, hubo un terremoto.

   Todos los dioses se miraron los unos a los otros menos Narciso, que siguió viéndose en su espejo.

   -Abraxas pide que todos los dioses griegos elijamos una fruta y que la hagamos nuestra responsabilidad.

   -¡Eso es responsabilidad de Artemisa! Gritó Ares mientras se tronaba los nudillos bastante molesto.

   -Ya no lo será. Desde ahora cada uno será responsable de una fruta y deberá encargarse de su fertilidad en nuestra respectiva zona.

   -¡¿También los demás dioses han sido encargados con eso?! Preguntó Dionisio, angustiado al saber que las uvas no serían responsabilidad suya en todo el mundo.

   -Así es. Ra, Osiris, Anubis, Set y todo ellos se encargarán de África…

   -¡En África solo crece el hambre! ¡¿De qué se encargarán todos esos mutantes de rostros animales?! Interrumpió Afrodita aunque Zeus no le hizo caso alguno.

   -…Huitzilopoztli, Tlaloc y compañía se encargarán de América junto a los dioses incas; Odín, Thor y ellos de Europa del norte; Shiva y compañía se encargarán de Asia. Ya saben que nuestra zona es Europa del sur.

   Nuevamente un estallido de molestia se presentó en todos los ardidos dioses griegos que estaban ámpliamente molestos por la disminución de su zona de influencia en los siglos pasados. Habían soportado eso... que les cambiaran el nombre... ¿y ahora también debían soportar esto? La burocracia es un poder mayor al de todos los dioses juntos, y a ninguno, estúpidamente, se le había ocurrido aún adjudicárselo.

   Apolo se aproximó, siempre tan pretencioso y lame botas, preguntó.

   -Mi señor todopoderoso, magno amo de…

   -¿¡Qué diantres quieres!?

   -Ejem… quisiera elegir, si no le molesta.

   -No. Elegirás cuando te toque tu turno. Yo elegiré primero. Formense por orden de importancia…

   Y en ese instante, todos los dioses griegos iniciaron una tonta batalla campal por ir primero y los ojos de Zeus casi se pierden sus órbitas.

   -…más bien, irán eligiendo conforme yo les diga que lo hagan. Yo elegiré primero. Elijo el plátano. Me gusta la forma fálica que… que diga, forma de rayo que posee. Era, elige tú ahora.

   La primera dama de las diosas griegas dio un pasó al frente y eligió.

   -Yo elijo la naranja.

   Entonces fueron eligiendo poco a poco. Poseidón eligió las piñas pues le gustaban mucho las piñas coladas; Hades eligió los duraznos pues, aunque la apariencia dijera lo contrario, el es muy dulce realmente y le encantaba el almíbar.

   Dionisio se quedó con sus uvas; Hermes se quedó con las guayabas; Apolo por fin pudo elegir y nadie le había ganado los limones. Afrodita y Efesto querían elegir frutas que crecieran juntas pero no hallaron ninguna realmente y ella se quedó con los mangos y el feíto conservó las peras.

   Atena, diosa de la sabiduría, no supo decir si los jitomates eran frutas o verduras pero de todas formas se los quedó. Ares, poderoso dios de la guerra, eligió los kiwis porque le gustaba la música tropical.

   Y entonces Artemisa eligió la manzana. Le agradaba esa fruta por su sabor y forma, aunque le molestaba que fuera la dichosa fruta del árbol prohibido del pervertido ese. Además, le agradaba poder colorearla de rojo, amarillo o verde y hacerse ensaladas de la misma.

   Con el tiempo, las demás mitologías se hartaron de tener que andar cuidando sus respectivos frutos en sus respectivas zonas y en una junta underground, se las endilgaron todas a los dioses griegos.

   El día que Zeus anunció eso mismo en el Olimpo, fue un mal día para la ciudad de Atenas pues todos los dioses ya estaban molestos de tener que acoplarse a los tiempos de cultivo y las protestas no se hicieron esperar.

   Más ese día, Artemisa estaba muy contenta y decidió celebrar haciendo de su fruto algo más especial. Tomó entonces una manzana y la colocó en su entrepierna. Con unos cuantos pases mágicos en el aire y en su divino clítoris, le imprimió sus propios jugos al fruto.


   Ahora ve, cómete una manzana y piensa en su sabor.

7 mar 2014

BDSM


La habitación está oscura y no escucho ruido alguno. Solo siento mi corazón confundido… ¿por qué? ¡¿Por qué?!

¿Qué tanto estoy cediendo? ¿Mi cuerpo? ¿Mi vida…? No… y si. Simplemente lo estoy cediendo todo pues en el momento en que las cuerdas se tensaron en mi cuerpo, ya no tuve opciones. Pero… ¡¿por qué?!

Me gusta. Me encanta y me enloquece… la incertidumbre, la sorpresa, el miedo... estoy temblando y la oscuridad que me rodea no me permite pensar en algo fuera de mi misma. Siento mi cuerpo que reacciona como leona enjaulada… se prepara de toda forma imaginable pues lo he cedido todo.

Escucho unos pasos afuera y me imagino que tendrá preparado… con que regresará.

Mi piel… siento el roce de las cuerdas… ¿he de esperar una caricia o un latigazo? ¿He de esperar ambos en rápida sucesión? Un escalofrió recorre mi espalda.

Hace mucho que me deje de preguntar el porqué… ya solo me importa el para qué. Esta sensación y las que han de llegar cuando la luz se encienda e inicie una nueva sesión.

El dolor… es tan hermoso. Es precioso. Me castigo una y otra vez con él y me reafirmo una y otra vez con él.

Y entonces… al estar sufriendo el goteo de la cera en mi piel, los latigazos en mi espalda ó cualquier inmerecido castigo… doy las gracias, humillándome aún más. ¡¿Por qué?!

Pocas personas lo saben… y comparten su opinión… “Estás loca”. Y solo atino a pensar que no deseo un bombeo rutinario… no quiero flores ni caricias… quiero golpes y latigazos, quiero mordidas y quiero cicatrices. Quiero a mi amo para echarle la culpa de todos mis demonios, para coronarlo y maldecirlo. Agradecerle por cumplir su papel.

Sufro… duele realmente… y me encanta, me excita y las cuerdas en mi pubis me rozan… no tengo ni la mínima libertad para complacerme pues le he cedido todo… mis momentos y mis tiempos… mi deseos y mis voluntades… mis pasiones. Y sigo en ascenso….

Y un pequeño roce más… y exploto.

Esta sensación… este contraste. Me retuerzo de dolor y al siguiente instante me retuerzo de placer. Esta diferencia… esta amalgama que revuelve mi corazón. Estoy en el abismo y al siguiente instante respiro el impío aire del cielo. Soy esclava de esta sugestión casi hipnótica.

Siempre es así…

Y la oscuridad continúa rodeándome… el miedo aumenta y las cuerdas en mi entrepierna se mojan. Tiemblo ahora y viviré temblando.

Nunca he pedido misericordia… solo pido más. Continúa, sigue así… quiero el dolor. Pégame, castígame… hazme sufrir. Si me desmayo, ahógame… si me niego, oblígame. Clava aquí y clava allá… deja tu marca en mí y seguiré siendo tuya.

Humíllame.

Y la luz se enciende y respiro profundo. Un azote… y una cicatriz más. Mi espalda se abre de lado a lado con un fondo escarlata y me retuerzo del dolor.

Uno más y otro… y tensó mis dientes y pido más, lo agradezco y espero la siguiente sorpresa que no llega. La luz se va nuevamente.

Y me pregunto cuánto tendré que esperar para sufrir. Ya lo hago al ser consciente de la espera y una sonrisa se dibuja en mi rostro. Una niñita con una bola de helado que desprecia al caer pero sigue deseando saborear. Soy la niñita y soy el helado.

Deseo la sensación… deseo el sufrimiento y el dolor. Deseo retorcerme en placer cuando la aguja se clave en mi pezón. Así muero en el dolor.


Deseo la pena y la lástima… los insultos y la humillación. Deseo correrme y que el orgasmo recorra mi espalda… que llegue a mi cabeza justo con una cachetada. Así muero en el dolor y renazco en el placer.

21 feb 2014

Insanity's Crescendo


Ingles

A mirror and a reflection on it,
I don't recognize it as my own,
Eyes whose sigh get through my substance.

Loliness, melancholy and nostalgia
Run together along my back
And depart on my shoulders
taking a coffee,
laughing at my sack.
Gone smiles,
Lost smiles.

I don´t grow, the room is smaller.
Suffocates me.
Black dot on white board
while anxiety attaches to the gossip.

Mi hands shake.
The cold takes me over like a shadow.
The spark of and old hatred turned my flesh.
My ruined body breaks
And I scream voiceless.
A shiver down my spine.

The blood of the loliness
Are the memories.
I'd wish to forget and kill it.
Me in the mirror. 

Hopelessness.
The raindrops hit the window.
An orchestra led by a dying melody.
I have tickets and go on tour.

Naked,  unprotected.
Tears paint a chaotic pattern
On my cheeks.
Burning.

My voice no longer exists.
Evoke memories.
Omissions and regrets.
Old wars of which I was a soldier,
Never martyr.

Own reasons,
Never others ideals.
Personal reasons,
Never shared.

The scene continues,
I'm the only actor in it.
Drama of a life,
without script.

No rest,
No reflection.
My head is still high
Screaming without listening myself.

Soul?
Spirit?
Mind?
No matter,
The prerogative is suffering.

Without colors in a world
Of shades in gray.
No contrasts.
Without love, without hatred.
No pride,
No humility.

Gray food tasting gray.
Everything is the same.
No one shows its colors.

I miss the little pleasures.
Feeling a heartbeat,
Breathing.
I do not live and do not die.

I want a limit to have freedom.
I want to feel.
Anything.
Is proof that kills.
The safety of the routine.
It's a transgression of my being.
Impotence.

My feet stumble
And my hands are rendered.
And the dam is released.
The coveted limits arrive
Allowing the desired consecuences.
But freedom doesn´t come back.

The links around me.
A goodbye?
An end?
Could I remove my limit?
Life.
So I can achieve my freedom?
Death.

No.
Impotence, again.
Anxiety and distress.
Need consciousness.
To know, to be sure.
I want the black, I want the white.
Something different.

I want company.
Share my unit.
But only get sarcasm
from the demon on my shoulders.
Their laughter echoes in my soul.

One last drop splashes my face,
My voice comes back.
I scream loudly,
Scream in despair,
Scream in agony.
This is the insanity's crescendo.

Español

Un espejo y un reflejo en él,
No lo reconozco como propio.
Ojos cuya mirada atraviesa mi sustancia.

Soledad, melancolía y nostalgia
Recorren mi espalda
Y en mis hombros departen
Tomando un café,
Riendo a mis espaldas.
Sonrisas idas,
Sonrisas perdidas.

Yo no crezco, el cuarto se hace pequeño.
Me sofoca.
Punto negro en pizarrón blanco
Mientras la angustia se une al cotilleo.

Mis manos tiemblan.
El frio se adueña de mí como una sombra.
La chispa de un viejo odio enciende mi carne.
Mi cuerpo tenso se quiebra
Y grito sin voz.
Un escalofrío recorre mi espina.

La sangre de la soledad son las memorias.
Quisiera olvidar y matarla.
Yo frente al espejo.

Desesperanza.
Las gotas de lluvia golpean la ventana.
Una orquesta que dirige una agonizante melodía.
Tengo boletos y vamos de gira.

Desnudo, desprotegido.
Las lágrimas dibujan un patrón caótico
En mis mejillas.
Quema.

Mi voz no existe más.
Evoco recuerdos.
Evoco memorias.
Olvidos y arrepentimientos.
Viejas guerras de las que fui soldado,
Nunca mártir.

Causas propias,
Nunca ideales ajenos.
Causas personales,
Nunca compartidas.

La escena continúa,
Soy el único actor en ella.
Drama de una vida,
Sin guión.

No hay descanso,
No hay reflexión.
Mi cabeza sigue en alto,
Aún gritando sin escucharme.

¿Alma?
¿Espíritu?
¿Mente?
No importa,
La prerrogativa es el sufrimiento.

Sin colores en un mundo
De matices grises.
Sin contrastes.
Sin amor, sin odio.
No hay soberbia,
No hay humildad.

Comida gris que sabe gris.
Todo es igual.
Nadie muestra sus colores.

Extraño los pequeños placeres.
Sentir un latido,
Una respiración.
No vivo y no muero.

Quiero un límite para tener libertad.
Quiero sentir.
Lo que sea.
Es la constancia lo que mata.
La seguridad de la rutina.
Es una transgresión en mí ser.
Impotencia.

Mis pies flaquean
Y mis manos se rinden.
Y la presa se libera.
Llegan los ansiados límites
Que permiten las deseadas transgresiones.
Más no vuelve la libertad.

Los eslabones me rodean.
¿Un adiós?
¿Un fin?
¿Pudiera yo eliminar mi límite?
Vida
¿Y así obtener mi libertad?
Muerte.

No.
Impotencia, nuevamente.
Ansiedad y angustia.
Necesito consciencia.
Saberlo, tener la certeza.
Quiero el negro, quiero el blanco.
Algo que difiera.

Quiero compañía.
Compartir mi unidad.
Más solo obtengo sarcasmo
De los demonios en mis hombros.
Su risa resuena en mi alma.

Una última gota salpica mi rostro,
Mi voz regresa.
Grito con fuerza,
Grito con desesperación,
Grito con agonía.

Esta es la locura en aumento.