31 oct 2013

Happy Halloween !!



La reina roja se miraba en el espejo, mientras Harley Quinn se terminaba de arreglar sus coletas.

Morticia y malefica intercambiaban impresiones sobre Garfio y lo comparaban con Jack Sparrow, aunque coincidían que barba negra era el mejor pirata.

Mike Mayers y Jason discutían los métodos de tortura de Fredy, creían que eran muy rudimentarios, nada como matar a sangre fría.

Chuky, con un anillo maldito le pedía a Anabel que lo acompañara a la fiesta, y ella sonrojada aceptaba.

La llorona y la dama de negro estaban lamentándose en una esquina, como siempre, sin ganas de socializar, y mucho menos de ir a la fiesta.

Nosferatu y Dracula, elegantes como siempre bebían sangre de una fina copa de cristal, manteniéndose alejados de una manada de hombres que se reían de Jacobo quien intentaba a impresionar a unas banshees quitándose la camisa. Al escuchar las risas, y ver la cara de burlas de las chicas, sonrojado se retiró.

El fantasma de Canterville y el barón sanguinario tenían una conversación sobre lo incomodo que era cargar cadenas por toda la eternidad:

- Tengo terribles dolores en las noches de frio.- decía sir Simon Canterville, y el barón asentía.

Un grupo de dementores paseaba por la mansión, un tanto deprimidos puesto que querían ligarse a unas arpías, darles un beso. Pero estas al verlos, se retiraron.

De pronto las sillas se movieron haciendo que sus ocupantes cayeran de ellas, se escucha una risa estridente. Los afectados empezaron a proferir quejidos y maldiciones.

- Maldito poltergeist, por tu culpa he derramado la sangre sobre mi traje.- se quejó Dracula, y se fue al baño a lavarse... no podía salir con semejante mancha.

El poltergeist rio más fuerte y se hizo visible, sin embargo, no volvió a jugarles bromas aquella noche.

En ese momento llegaron slender man y Jack.

- Lamentamos el retraso, pero Jack no quería dejar de jugar a la navidad.- miro a su hijo con reproche y se dirigió a platicar con Nosferatu.

- ¿Alguien ha visto al tío voldemort?- pregunto Jack, buscando entre los invitados.

- No podrá venir. Nos ha enviado en su representación.- contesto un mortifago.

- Parece que le dio gripa.- agrego otro mortifago.

Jack se encogió de hombros y se dirigió hacia el grupo de arpías que lo miraban con curiosidad.

En ese momento entraron un gripo de gatitas negras en una formación de escolta para la madre suerte. Que iba envuelta en una elegante túnica azul marina, que sin embargo, estaba rasgada y llena de hojas.

- Lo siento.- se excusó.- el tren de la muerte tuco un contratiempo, parece que un vivo andaba colándose, pobre tipo... solo estaba en coma, se equivocó de estación. Y luego en tártaro me toco un atasco, los muertos no sabían a donde dirigirse, el encargado no estaba para indicarles. Y por si fuera poco caí en un campo de flores del olvido, la túnica se me rasgo y no podía recordar a donde iba... Por suerte traje a mis gatas.

Todos rieron, era típico de la suerte que le pasaran aquellas cosas. Ella apenada se fue con los dementores.

Finalmente la reina roja roja y Harley bajaron. Eran, con diferencia las más guapas de aquella fiesta, todos las miraron, y ellas, fingiendo no darse cuenta caminaron hacia los hombres lobo a platicar. Estos, apenas podían creer su buena suerte.

Entonces entro Frankenstein junto con Largo, escoltando a la muerte. Todos se callaron al instante.

- Es hora.- dijo con una fría voz.

Todos sonrieron, eran las 12 en punto... el momento de ir a la tierra de los vivos...

22 oct 2013

Asha 1: la hoja de sangre



La sangre escurría por la espalda de aquel ser mágico. Ella mirada las gotas caer al piso, divertida, deseosa. Gozaba. El tampoco la pasaba mal, el dolor que recorría sus sentidos lo hechizaba, sentía su magia fluir con mayor fuerza, y sentía su esencia mezclarse con la de ella. Con la de su Hada, Zahara. Un hada como ninguna otra.

En aquel mundo boscoso, oscuro y frio, todo era diferente de cómo el lector lo puede imaginar. Las hadas no son pequeñas cuidadoras de la naturaleza, y las dríades no son tiernas cuidadoras de las plantas.

No.

En ese mundo que se encuentra al otro lado del velo de la inocencia, se encuentra el bosque donde los seres mágicos de nuestros cuentos de fantasía viven… Viven en una oscuridad casi total durante el día, y en las noches salen a la luz de los arboles.

Durante el dia los arboles lucen secos y marchitos, en la noche emanan una luz poderosa. Beben, gritan, pecan. Son seres acostumbrados a la sangre y el dolor, provocan el sufrimiento por placer.

Zahara no era la excepción, un hada de figura envidiable, con unos ojos negros capaces de hechizar. Se decía incluso que si alguien se atrevía a lastimarla ella lo convertía en piedra con solo una mirada. Pero por el contrario, si le agradaban, podía concederles las más sensuales fantasías, incluso darles pócimas que harían que cualquier ninfa cayera a los pies de la creatura en cuestión.

Era ella quien en aquel momento arañaba la espalda de ese elfo. Mordía su cuello, y tocaba sus muslos con lujuria. Deseaba arrancarle hasta la última gota de sangre lentamente. Pero no, no podría, solo era su juguete del momento. Ya después encontraría una víctima que sacrificar para hacer los hechizos poderosos que la tenía planeados. Por ahora, solo había que gozar.