-Escúchame, he soñado la
singularidad de los agujeros negros que cabe en el punto de la letra “i”.
-¿Te soñaste atraído y
pudiste observar el final de los tiempos?
-No he soñado ningún final.
-Escúchame, he soñado el
monte Everest con la bastedad del universo como fondo.
-¿Le soñaste impotente,
herido en su orgullo, ante ese contraste?
-Le he soñado ambicioso.
-Escúchame, he soñado al
espacio agitarse ante la explosión de una supernova.
-¿Soñaste la destrucción de
las cercanías ante su violencia?
-Soñé la revolución química
de la vida.
-Escúchame, he soñado a un
guerrero morir por la espada a manos de su adversario.
-¿Le soñaste orgulloso y
lleno de coraje al morir?
-Soñé una lágrima recorrer
su mejilla al dar el último respiro.
-Escúchame, he soñado el
miedo del ser humano tomar forma frente a él.
-¿Soñaste demonios
solitarios o la muerte posarse ante él?
-Soñé un espejo aparecer
ante sus ojos.
-Escúchame, he soñado al
hombre como satélite de la Tierra.
-¿Observaste sus etapas y
desarrollo como un ciclo eterno?
-Soñé su verdadero ser
mostrarse ocasionalmente.
-Escúchame, he soñado la
esencia del ser humano adquirir completa libertad.
-¿Le soñaste en paz consigo
mismo y con los demás?
-No le soñé con ninguna
entidad.
-Escúchame, he soñado el
caos en la cordura y el orden en la locura.
-¿Soñaste un frágil hilo que
los separaba?
-Los soñé en una brillante
amalgama.
-Escúchame, he soñado a un
ser girar en sí mismo por una paradoja sin control.
-¿Le soñaste ansioso de
detener su sufrimiento?
-Soñé a un ser humano tomar
consciencia de sí mismo.
-Escúchame, he soñado el
nacimiento de los dioses en una cuna de grafito.
-¿Les soñaste anacrónicos
con el universo en sus manos?
-Soñé a los hombres temerosos
de su propia capacidad.
-Escúchame, he soñado la libertad
y la justicia como tigres blancos abrazando el mundo.
-¿Soñaste el método para
domarles y controlarles?
-Les soñé como esencias
universales, siempre inalcanzables.

