13 nov 2013

Asha 2: el sazón de la vida

...si ocurre en este mundo... no puede ser cosa de otro mundo, ¿o si? A lo que me refiero es que no tiene nada de malo si ambos lo queremos. Ellos se dejan hacer... yo les hago; Ellos lo piden... yo se los doy; y todo funciona como maquinaría bien aceitada.

Es el pequeño toque que se necesita. Un pequeño empujón y la gravedad hace el resto...

...ese fue un mal ejemplo. Pero insisto... yo lo deseo... y el de cada ocasión lo desea. Yo nunca los he forzado a nada, hablo claro. Sangre, corazón, sangre. Dolor y excitación... ¿te gusta esa mezcla? Eres mio entonces.

No sé como empecé a hacer estas cosas. No sé porqué nunca me dieron miedo. Tal vez fue un accidente en alguna ocasión... un tropiezo, una cortada, no lo sé. Más, al ver el rojo escarlata escurriéndose por la piel, contrastante, brillante... y es así con cada uno. Los veo, tendidos en la cama, excitados como roble... indefensos, boca arriba como perritos cediéndome todo. Iniciativa, imaginación, creatividad, su ansiedad... su temor es mi droga, su dolor es mi placer.

El otro día tomé una navaja, me monté encima de uno, le hice una incisión a todo lo largo de su arma y cuando empezó a sangrar vi el dolor en sus ojos, entonces me lo introduje como posesa, viendo nuestros fluidos mezclarse y salir, sintiendo en mis entrañas como aquello le era increíblemente doloroso... y entonces me pidió más y yo me vine.

Más... quiero más. Y en mi cama ya espera el siguiente. Este... me ha de dar más. Sea en cantidad o sea en calidad pero tendré más.

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