1 ago 2013

Silver Forest

En este bosque vivo yo, que lo he visto todo. Mi nombre es irrelevante pues se ha perdido en el tiempo; no puedo recordarlo. Mi voz, sin embargo, ha prevalecido. Aquí el tiempo es un extraño concepto y las manecillas del reloj giran de acuerdo a las fantasías y deseos de todos los presentes.

Aquí no había una vez hadas buenas, que volaran alrededor de hermosas flores; no había una vez duendecillos que hicieran chascarrillos a los visitantes; no había una vez varitas mágicas, ni prístinos príncipes azules o hermosas damiselas en desgracia.

Este lugar en verdad es extraño. Los arboles son blancos como la luz de la luna y lucen esplendorosas magnolias doradas... excepto mas allá de las montañas donde existen flores que poseen hechizos de olvido aunque no recuerdo cuales son.

La luz y las sombras bailan al son de los días y las noches con una peculiar armonía que se diluye en el follaje de los enormes árboles que susurran al son del viento entre sus hojas. La rutina diaria me ha revelado muchos de los secretos de este lugar a medida que he observado tantos fenómenos peculiares.

Yo, aquí sentado en las ramas, viendo desde lo alto como lo he hecho desde tiempo inmemorial, formando aros de humo con mi pipa. Abajo, un pequeño jaguar come pasto amarillo, tengo entendido que es más sabroso que el verde, ajeno al hecho de que es acechado por una ardilla y un conejo.

Todo esto podría estar pasando por que lo imagino, podría estar imaginándolo porque está pasando. Tengo consciencia y el bosque reacciona a ella. Esta es la única certeza de Silver Forest. Aquí, la elocuencia es un arma poderosa y la ausencia de imaginación es peligrosa a medida que el bosque cambia.

Un pequeño ruido es lo que me hace voltear de un momento al otro. A los pies del árbol en el que me encuentro, un tercio de extraños observan sus mapas sin sospechar que estos ya no sirven.

Sea que hayan venido a cazar, a pasar el día o lo que fuera… el bosque los acecha ya. Al querer salir descubrirán que el bosque se extiende siempre hasta donde alcanza la vista.

Encienden una fogata y se sientan a su alrededor. Ya han empezado a cambiar.

Sucede que existen dos tipos de personas. Los muñecos, que solo con capaces de escuchar historias ansiando sentir la vida a través de ellas; y los cuenta cuentos, que son los creadores de las fantasías.

Los creadores avanzan, los muñecos no. Los creadores escapan, los muñecos no. Si estos tres desean llegar a algún lado, deberán contar su propia salida, crear su propia historia… o quedarán atrapados para siempre, a los pies de este árbol, como muñecos de peluche.

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